Una mujer de 65 años, identificada como Sonia, sufrió heridas de consideración en su pierna izquierda y atraviesa un delicado cuadro de salud tras ser atacada por el perro de una vecina en la localidad salteña de Campo Quijano. El hecho ocurrió el pasado 24 de junio en la vía pública, frente al domicilio de la damnificada ubicado en el barrio 24 de Septiembre, cuando el animal la sorprendió, la tiró al suelo y le provocó lesiones que derivaron en una severa infección.
La agresión pudo haber tenido consecuencias todavía más graves si no fuera por la rápida intervención de los vecinos del lugar, quienes acudieron a auxiliarla de inmediato y lograron frenar el ataque. Pese al socorro recibido, la víctima enfrenta ahora un escenario de profunda angustia personal y económica.
Lesiones, complicaciones médicas y falta de asistencia
A raíz del violento episodio, Sonia presenta una lesión de unos diez centímetros de profundidad que se vio agravada por una infección, un cuadro que mantiene en alerta a los profesionales médicos ante el temor de que la complicación alcance el tejido óseo. Además, esta situación la dejó completamente incapacitada para trabajar.
"Tengo una herida de 10 centímetros y me quedé sin poder trabajar, la medicación la estoy pagando como puedo", expresó la mujer en diálogo con medios locales, a la vez que lamentó la actitud de la dueña del animal: "Me duele que ni me pregunten cómo estoy, ni a un animal lo dejan tirado así".
Denuncia policial y el peligro latente en la zona
Tras el ataque, la víctima radicó la correspondiente denuncia formal en la Comisaría 7ma, aunque hasta el momento no se registraron avances ni respuestas por parte de la propietaria del can, quien tampoco se acercó para interiorizarse sobre su estado de salud o colaborar con los costos de los remedios.
En paralelo, trascendió que otros residentes del vecindario también habrían padecido mordeduras por parte del mismo animal, lo que expone una problemática de tenencia irresponsable que se repite. Por lo pronto, la principal traba en el plano sanitario pasa por la exigencia del hospital local de presentar el carnet de vacunación del can, un requisito indispensable que la damnificada no posee y que genera aún más incertidumbre en medio de su recuperación.