Facundo Moyano habló públicamente después del confuso episodio ocurrido en un departamento de Belgrano junto a su novia, la influencer Candela Arizaga, que derivó en su detención y posterior liberación. El exdiputado sostuvo que la joven sufrió un “brote psicótico”, afirmó que llegó a temer por su vida y aseguró que tuvo que practicarle maniobras de reanimación. “No hago ninguna autocrítica, volvería a hacer lo mismo”, afirmó.
El dirigente sindical dio su versión de lo ocurrido durante una entrevista con Tempraneros, por TN, después de varios días de repercusiones por el episodio registrado durante la madrugada del martes pasado.
Moyano estuvo detenido y posteriormente recuperó la libertad. En la causa quedó imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género. Además, la Justicia dispuso una restricción que le impide acercarse a Arizaga, con quien mantenía una relación sentimental desde enero.
Durante la entrevista, el exdiputado y dirigente del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA) rechazó haber ejercido violencia contra la joven y aseguró que aquella madrugada atravesaron una situación que describió como extrema.
“No hago ninguna autocrítica, volvería a hacer lo mismo”, respondió Moyano al ser consultado sobre su comportamiento durante el episodio.
Según explicó, en diferentes momentos llegó a pensar que la vida de Arizaga estaba en peligro.
“Ella tuvo un brote psicótico, que duró 10 minutos como mínimo. Con anterioridad a eso pienso que ella tuvo un paro cardíaco y tuve que hacerle Reanimación Cardiopulmonar para reanimarla”, relató.
Moyano aclaró que no puede asegurar médicamente que efectivamente se haya tratado de un paro cardíaco, pero sostuvo que esa fue su percepción en medio de la emergencia.
El dirigente contó que, ante esa situación, pidió inmediatamente ayuda al personal del edificio.
“Fue la primera comunicación que tuve con el portero: ‘Por favor, vengan, llamen a la Policía, a la ambulancia, porque mi novia tuvo un paro cardíaco’, pero no puedo confirmarlo. Yo no tuve un paro cardíaco”, explicó.
El episodio que desencadenó la intervención policial ocurrió durante la madrugada del martes, cuando Arizaga, de 23 años, salió corriendo semidesnuda y en estado de conmoción del edificio de Belgrano en el que se encontraba junto a Moyano y pidió ayuda.
La escena generó inicialmente sospechas sobre un posible episodio de violencia y derivó en la intervención de las autoridades y en la detención del exdiputado.
Moyano aseguró que la situación fue completamente excepcional y que su preocupación estuvo puesta en preservar la integridad de su pareja.
“Lamentablemente pasó una situación atípica para mí, extrema, donde sentí en varias oportunidades que corría peligro la vida de ella”, sostuvo.
Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con el consumo de drogas. Moyano afirmó que él no vio a Arizaga consumir cocaína aquella madrugada, aunque reconoció que posteriormente la propia joven declaró que había consumido.
“No vi que haya habido consumo de parte de ella, es lo que ella declara. Lo que cuenta ella en el expediente, con el tema del consumo y demás... no puedo agregarle nada más a eso. La versión de Candela es lo que pasó”, manifestó.
El exdiputado insistió en que no podía afirmar algo que personalmente no había presenciado.
“Nunca hubiera declarado que haya tenido consumo, porque no lo vi. Estoy completamente seguro de que dijo la verdad”, señaló.
También remarcó que, independientemente de lo declarado por Arizaga sobre la cocaína, un episodio de esas características puede tener otros desencadenantes.
“Un brote psicótico no necesariamente tiene que ser por consumo de nada”, expresó.
Moyano negó además haber estado alterado durante aquella madrugada.
“Yo no estaba mal, en ningún momento estuve mal, yo estaba bien”, aseguró.
Al hablar sobre su situación personal después de haber recuperado la libertad, dijo sentirse tranquilo porque considera que no cometió los delitos por los cuales fue investigado inicialmente.
“Estoy bien. Siempre supe que no había cometido ninguno de los delitos que se me intentaron imputar. Sé que Candela está bien. Lo que más me preocupaba es que ella estuviera bien, por un problema de salud evidente. Como pareja intento cuidarla siempre”, manifestó.
Actualmente, Moyano no puede mantener contacto con Arizaga debido a las restricciones judiciales impuestas en el expediente. El dirigente explicó que sabe que la joven se encuentra bien porque la vio realizando declaraciones públicas.
“Sé que ella está bien porque la vi hablando en los medios. Tengo el teléfono de la madre, no voy a escribirle, es parte de las restricciones”, aclaró.
La versión brindada por Moyano coincide en algunos puntos centrales con la declaración que posteriormente realizó la propia Candela Arizaga ante la Justicia.
Durante su testimonio en la Unidad de Flagrancia Norte, la influencer aseguró que sufrió un “brote psicótico” después de consumir cocaína y descartó que hubiera existido una situación de violencia por parte del exdiputado.
Según su relato, durante los días previos venía atravesando cambios de ánimo y consideró que el consumo de drogas terminó generando una combinación perjudicial.
“Yo venía con cambios de ánimo y no fue una buena mezcla”, declaró.
Arizaga reconstruyó parcialmente las horas anteriores al episodio. Explicó que durante el fin de semana había compartido diferentes actividades con Moyano. Estuvieron con familiares del dirigente, posteriormente fueron a la cancha de River y finalmente regresaron al departamento de Belgrano.
Una vez allí, según su declaración, ambos vieron una película. La joven aseguró que Moyano se quedó dormido mientras que ella permaneció despierta.
“Como no tenía sueño, empecé a consumir cocaína”, declaró Arizaga.
La influencer explicó además que conserva muy pocos recuerdos sobre lo sucedido posteriormente.
“No recuerdo ni haber estado mal, todo me lo olvidé”, manifestó.
Arizaga relacionó esa pérdida de memoria con el brote que asegura haber sufrido después del consumo de cocaína.
También rechazó expresamente que antes del episodio hubiera mantenido una pelea con Moyano.
“No tuvimos ninguna discusión ni nada por el estilo; ni siquiera tuvimos sexo”, declaró ante la Justicia.
La joven explicó que previamente atravesaba cambios emocionales relacionados con cuestiones personales, entre ellas problemas con amistades y la distancia respecto de su familia.
“Me sentía sola, nunca había tenido un brote con anterioridad”, señaló.
De esta manera, las declaraciones de Arizaga modificaron el escenario inicial del caso al descartar una agresión por parte de Moyano y atribuir su comportamiento de aquella madrugada a un brote sufrido después del consumo de cocaína.
Moyano, por su parte, sostiene que actuó en todo momento intentando asistirla y que incluso llegó a pedir la presencia de una ambulancia, la Policía y personal del edificio porque consideraba que la joven atravesaba una emergencia médica.
Ahora, mientras continúa vigente la restricción judicial que le impide acercarse a Arizaga, el dirigente insiste en que no tiene nada que reprocharse por su conducta durante aquella madrugada.
“No hago ninguna autocrítica, volvería a hacer lo mismo”, afirmó.