Tras la masiva Marcha Federal Universitaria realizada este martes en distintos puntos del país, el Gobierno nacional salió a minimizar la convocatoria y aseguró que la protesta estuvo impulsada por sectores opositores con fines políticos.
Mientras miles de personas se movilizaban hacia Plaza de Mayo para reclamar por el financiamiento universitario y la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, en Casa Rosada insistieron en que la protesta buscó “erosionar” al gobierno de Javier Milei.
El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, sostuvo que detrás de la convocatoria hubo “dirigentes políticos, sindicalistas e intendentes” que intentaron aprovechar “una causa noble” para obtener rédito político. “Los vimos rondando ahí en la plaza”, expresó en declaraciones radiales.
Además, el Gobierno intentó bajar el impacto de la movilización al asegurar que participaron alrededor de 135 mil personas en todo el país, una cifra muy inferior a la difundida por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que estimó más de 1,5 millones de asistentes.

Desde el oficialismo también buscaron trasladar el debate hacia el funcionamiento interno de las universidades públicas y la administración de los recursos. Álvarez cuestionó la relación entre cantidad de docentes y número de graduados y planteó la necesidad de revisar la estructura del sistema universitario.
En paralelo, distintos sectores académicos y gremiales denunciaron que las universidades nacionales atraviesan una fuerte crisis presupuestaria y salarial. Según informes citados durante la jornada, los salarios universitarios perdieron más del 30% de poder adquisitivo en los últimos años y las partidas destinadas a educación superior sufrieron importantes recortes reales.
La movilización de este martes se convirtió en una de las protestas más importantes contra el Gobierno nacional en lo que va del año y volvió a poner en el centro del debate el financiamiento de la universidad pública y del sistema científico argentino.








