La pequeña comunidad de Olacapato dio un paso clave hacia un cambio estructural en su calidad de vida al iniciar las pruebas de conexión eléctrica al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). La carga comenzó a tomarse desde la estación transformadora de Cauchari, en Jujuy, lo que marca la etapa final de un proceso largamente esperado por vecinos y autoridades para dejar atrás el antiguo esquema de generación aislada con grupos diésel.
El hito se concretó el viernes por la mañana, cuando Olacapato empezó a recibir energía directamente desde la red nacional. Con esta maniobra técnica, la localidad se convirtió en la primera de la Puna salteña en integrarse al sistema interconectado, reemplazando progresivamente el suministro limitado y costoso que dependía de combustibles fósiles. La medida promete mayor estabilidad, menos cortes y un servicio continuo durante todo el día.

La obra fue posible a partir del trabajo conjunto entre organismos provinciales, empresas energéticas y actores del sector privado vinculados a la actividad minera y a la generación renovable. Según se informó, el financiamiento fue cubierto en su mayoría por la Provincia de Salta, con un aporte superior al 80%, mientras que Nación participó con el porcentaje restante. Para Olacapato, este esfuerzo representa una inversión estratégica que apunta no solo a la infraestructura, sino también al arraigo poblacional.
Además del impacto social, la conexión eléctrica abre nuevas perspectivas productivas. La llegada del suministro estable permitirá abastecer emprendimientos industriales y mineros en la zona, así como fomentar la instalación de nuevos proyectos privados. En ese contexto, Olacapato se perfila como un punto clave dentro del plan de desarrollo integral de la Puna, donde la energía es una condición básica para el crecimiento económico.
Con alrededor de 270 habitantes permanentes, cifra que se incrementa en temporadas de mayor actividad laboral, Olacapato enfrenta condiciones geográficas exigentes por su altura y aislamiento. Hasta ahora, la dependencia del diésel limitaba servicios esenciales y encarecía el mantenimiento. La incorporación al SADI modifica de raíz ese escenario: no se trata solo de electricidad, sino de mejores condiciones para escuelas, puestos sanitarios, comunicaciones y comercios.
De esta manera, Olacapato inaugura una nueva etapa en su historia reciente. Las pruebas de conexión son apenas el comienzo de un proceso que busca garantizar un suministro más confiable y sostenible para toda la región puneña. Las autoridades remarcaron que el objetivo es replicar este modelo en otras localidades, consolidando una red que permita integrar definitivamente a la Puna al sistema energético nacional.











