La red que organizaba los controles falsos fue desbaratada por orden del juez Guillermo Molinari, tras denuncias de coordinadores de tours de compras; la caída dejó al descubierto una logística que simulaba operativos oficiales para defraudar a los pasajeros.
Los imputados (un gendarme, un policía provincial, un agente federal y un civil) fueron acusados de montar la red en la ruta 16, utilizando uniformes, conos y señalización falsa para detener micros con poca documentación o con mercadería irregular.

Según la causa, los falsos controles exigían pagos a modo de coima a los transportistas de los tours de compras, con la amenaza de secuestrar la carga si no pagaban, una modalidad brutal que alimentó la red de extorsión.
La investigación incluyó cinco allanamientos en localidades como Donadeu, Alberdi, Monte Quemado y Quimilí, donde se secuestraron prendas policiales, chalecos, armas, conos viales, linternas, dinero, teléfonos y otros elementos usados para montar los falsos controles.
El derrumbe de la red representa un golpe fuerte a la impunidad: el entramado de los falsos controles que simulaba vigilancia estatal quedó expuesto, y la Justicia avanza para determinar responsabilidades y posibles vínculos con tráfico de mercadería o drogas.











