El flamante Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE) sufrió su primer cimbronazo institucional de magnitud. Este lunes por la mañana, Néstor Lamboglia presentó su renuncia indeclinable a la presidencia del organismo, apenas unas semanas después de haber sido nombrado oficialmente en el cargo por el Poder Ejecutivo.
La dimisión se formalizó a través del sistema oficial de gestión documental, luego de que el propio funcionario comunicara la decisión de palabra al resto de los integrantes de la cúpula. El alejamiento se produce en un momento crítico, justo cuando el superente se encuentra transitando sus primeros pasos operativos tras un complejo proceso de unificación de las estructuras de control energético.
Internas feroces por el control de la estructura
Según explicaron diversas fuentes del sector energético, la salida de Lamboglia es el resultado de una acumulación de tensiones y diferencias de criterios insostenibles dentro del propio directorio. Los cruces más duros se venían registrando con Marcelo Nachón, actual vocal de la entidad y exinterventor del Enargas.
Los desacuerdos entre ambos venían desde antes de la conformación jurídica del organismo y terminaron de estallar durante las últimas semanas. Los principales puntos de conflicto giraban en torno a la reorganización de los equipos técnicos, la prórroga o baja de contratos clave, el nombramiento de personal de confianza y la siempre compleja armonización de las escalas salariales y condiciones laborales de los empleados que provenían de los dos entes reguladores anteriores.
Reemplazo inmediato en un organismo clave para los servicios públicos
La vacante en el sillón principal del ENRGE obligó a activar los mecanismos de sucesión previstos por la normativa para evitar una parálisis institucional. La conducción fue asumida de forma inmediata por el vicepresidente del ente, Vicente Serra, quien comandará la transición mientras las autoridades nacionales definen el método para designar al reemplazante definitivo.
Cabe recordar que el ENRGE fue ideado bajo la Ley de Bases con el propósito de fusionar las funciones de control del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). Aunque el Decreto 452 de julio de 2025 sentó las bases para su nacimiento, el proceso de selección de las autoridades definitivas mediante concurso público se estiró hasta mayo de este año.
El pasado 4 de mayo, el Gobierno nacional había oficializado la designación de Lamboglia por un mandato de cinco años, acompañado por Serra, Nachón, Griselda Lambertini y Héctor Sergio Falzone en el resto de las vocalías. Con el tablero político pateado prematuramente, la Secretaría de Energía deberá abrir ahora un nuevo proceso de selección para intentar devolverle estabilidad al ente encargado de regular las tarifas y servicios de luz y gas en todo el país.












