El caso de los hermanitos Leguina volvió a instalarse en la agenda pública salteña luego de que trascendieran versiones sobre una posible libertad condicional para Marcelo Torrico, uno de los condenados a perpetua por el secuestro y asesinato de Melanie y Octavio en 1998.
En ese contexto, Miguel Leguina, padre de los niños, habló con Radio Salta y dejó un estremecedor testimonio atravesado por el dolor que todavía arrastra casi tres décadas después del crimen. “Las imágenes que vi ahí hasta el día de hoy las tengo en mi mente”, expresó al recordar las autopsias de sus hijos.
Melanie, de 9 años, y Octavio, de 6, desaparecieron el 4 de mayo de 1998 cuando salieron rumbo a la escuela desde barrio Palmeritas. Tras seis días de intensa búsqueda, sus cuerpos fueron hallados en un descampado cercano al cementerio de La Silleta. La investigación confirmó que ambos habían sido drogados, torturados y asesinados, mientras que la niña además había sido abusada sexualmente.
Por el brutal crimen fueron condenados Marcelo Torrico y Ariel Brandán a reclusión perpetua en 1999. Sin embargo, la posibilidad de que Torrico pueda acceder a un beneficio por el tiempo cumplido volvió a generar indignación entre los salteños y reabrió una de las heridas más profundas de la historia criminal de la provincia.

Al referirse a una eventual liberación, Miguel Leguina sostuvo que no firmaría para otorgarle ese beneficio, aunque aclaró que la decisión depende exclusivamente de la Justicia. “Si estuviera en nuestras manos… no firmaría”, dijo con resignación.
El padre de los hermanitos también reveló que los recuerdos que conserva no son precisamente los momentos felices junto a sus hijos, sino las imágenes del horror que vivió durante las pericias. “Yo no tengo el recuerdo de cuando los chicos salieron de mi casa para ir a la escuela. Mi señora sí tiene esas imágenes. Yo tengo las imágenes de la autopsia en mi cabeza”, relató.
A pesar del sufrimiento, Leguina aseguró que encontró contención en la fe y sostuvo que eso fue lo que le permitió continuar adelante junto a su familia. “Si no hubiésemos buscado al Señor, capaz que no estaría hablando con ustedes”, manifestó durante la entrevista.
El caso Leguina marcó un antes y un después en Salta y todavía sigue generando conmoción social. Años después de la condena, Torrico volvió a ocupar titulares tras haberse fugado del penal de Villa Las Rosas en 2004, permaneciendo prófugo durante casi dos meses hasta ser recapturado.











