El juicio por el siniestro vial que se cobró la vida de cinco jóvenes en la Avenida Paraguay entró en una etapa definitoria. Durante la tercera jornada de audiencias, el foco estuvo puesto en la reconstrucción digital del recorrido realizado por el acusado, una prueba que para los abogados de las familias de las víctimas resultaría "irrebatible".
El oficial encargado de analizar las cámaras de seguridad del sistema 911 y de dispositivos privados de la zona prestó declaración ante el tribunal, brindando un informe detallado sobre la conducta del imputado desde que abandonó un local bailable hasta el momento del impacto.
Un raid de imprudencia desde el boliche hasta el Cofruthos
Según explicó el abogado querellante, Miguel Ángel Fernández, el análisis fílmico dejaría al descubierto una serie de violaciones sistemáticas a las normas de tránsito. El informe habría evidenciado que el conductor habría cruzado semáforos en rojo y circulado con un evidente exceso de velocidad.
"El informe fue contundente. El acusado evitó realizar correctamente la rotonda del mercado Cofruthos y aceleró de manera peligrosa", detalló el letrado en diálogo con la prensa local. Uno de los puntos más polémicos del testimonio policial fue la mención a un cruce de peatones: el video mostraría cómo el imputado realizó un cambio de luces a personas que intentaban cruzar. "El oficial explicó que eso significa 'correte' o 'movete', lo que demuestra que conducía sin conciencia del riesgo", agregó la querella.
El testimonio de los acompañantes, el próximo paso
La causa, que ya contó con los desgarradores relatos de los familiares de las víctimas y de los sobrevivientes que resultaron heridos, entra ahora en una fase de declaraciones clave. Se espera que en la jornada de mañana presten testimonio quienes viajaban dentro del vehículo al momento del siniestro.
Estos testimonios serán fundamentales para determinar el clima que se vivía dentro del auto y si hubo advertencias hacia el conductor sobre su forma de manejar. Mientras tanto, la querella sostiene que las pruebas visuales ya serían suficientes para encuadrar la conducta en una figura penal gravosa, debido a la "total indiferencia" mostrada hacia la vida propia y ajena.











