La crisis económica nacional golpea de lleno al sistema sanitario de Salta. El ministro de Salud, Federico Mangione, reveló este miércoles cifras alarmantes: la demanda en los hospitales públicos de la provincia creció cerca de un 75%. Este incremento se debe principalmente a miles de personas que perdieron su empleo o que, aun teniéndolo, ya no pueden costear una prepaga u obra social.
"Estamos hablando de gente que se quedó sin trabajo y sin cobertura, y de afiliados a obras sociales que ya no pueden ir al sector privado", señaló el funcionario. Esta migración masiva hacia el sector público generó una saturación crítica en las guardias, que hoy funcionan por encima de su capacidad operativa.
Hospitales al límite y ambulancias en espera
Mangione puso el foco en los dos centros de mayor complejidad de la provincia: el Hospital San Bernardo y el Hospital Público Materno Infantil. Según el ministro, la situación en estos nosocomios es "alarmante", citando como ejemplo las recurrentes hileras de ambulancias que deben esperar en la puerta para poder ingresar pacientes debido a la falta de camas y espacio.
Para intentar mitigar este colapso, el Ministerio de Salud puso en marcha un plan de contingencia:
- Descentralización: Se busca que médicos y especialistas recorran los centros de salud de los barrios.
- Refuerzo de la atención primaria: El objetivo es que los pacientes no lleguen directamente a los grandes hospitales por cuadros que pueden resolverse en salitas.
- Readecuación presupuestaria: El ministro reconoció que el presupuesto fue planificado para una demanda mucho menor a la actual.
Un duro mensaje a la Nación: "No veo equilibrio social"
El titular de la cartera sanitaria no ocultó su malestar con el rumbo económico del Gobierno Nacional. Al analizar el panorama de vulnerabilidad, que incluye un aumento visible de personas en situación de calle en la capital, Mangione fue tajante. “Me hablan de equilibrio fiscal, pero yo no veo equilibrio social”, sentenció el funcionario.
El ministro concluyó advirtiendo que, si bien están haciendo los esfuerzos técnicos para que el sistema no colapse totalmente, la presión sobre los recursos públicos es inédita y requiere de una mirada que contemple la emergencia social que atraviesan los salteños.











