A los 60 años, el famoso actor Brad Pitt se mantiene como uno de los máximos referentes de disciplina física en la industria del cine. Su excelente estado de forma está lejos de ser una casualidad: es el resultado directo de combinar una rutina diaria estricta con una alimentación sumamente controlada.
Durante gran parte de su carrera, el actor trabajó codo a codo con el preparador físico Duffy Gaver, quien diseñó planes específicos y sumamente adaptables según las exigencias de cada papel y su etapa vital, demostrando que la constancia es el verdadero pilar de su rendimiento.
El esquema de fuerza, cardio moderado y “yoga para el combate”
El núcleo de su entrenamiento se basa en el levantamiento de pesas bajo la modalidad de “entrenamiento dividido”.
Mediante este sistema, el actor trabaja grupos musculares específicos (como pecho, espalda o brazos) en días separados, una estrategia clásica que promueve la ganancia de volumen y definición, garantiza una recuperación óptima y evita sobrecargas o lesiones.
Movimientos compuestos: Su rutina prioriza ejercicios funcionales como dominadas, fondos en paralelas y peso muerto.
Estos movimientos reclutan múltiples cadenas musculares en simultáneo, mejoran la postura y aportan potencia sin comprometer la salud articular.
Cardio estratégico: Las sesiones de running y ciclismo se incorporan con moderación.
Según revelaron fuentes de su entorno a The Telegraph, Pitt evita el cardio excesivo para preservar la masa muscular mientras busca bajar el porcentaje de grasa corporal.
Movilidad dinámica: Para complementar la fuerza, su coordinador de peleas, Rob Alonzo, introdujo disciplinas de artes marciales y un sistema denominado “yoga para el combate”.
Consiste en flujos dinámicos de calentamiento que afinan la agilidad, la concentración y la movilidad en el set.
Alimentación limpia y hábitos saludables para la longevidad
La dieta del ganador del Óscar es tan metódica como sus sesiones en el gimnasio.
Su exentrenador confió a la revista Esquire que el plan se apoya en platos sencillos pero con una alta densidad nutricional, priorizando proteínas magras, carbohidratos complejos y grasas saludables.
El clásico menú de pollo, brócoli y arroz integral es un habitual en sus semanas de preparación debido a su eficacia para acelerar la recuperación muscular sin sumar calorías vacías. /Radio Mitre








