Porque desde el momento que se tensionó la situación con la UEFA y con la federación española, el interés mayor debió ser que la selección no se quedara sin jugar a menos de 90 días del Mundial. Aun aceptando que desde Europa no fueron prolijos –probablemente tampoco nobles-, el único escenario que se debió evitar es el que se consiguió: el campeón está descuidado.
La AFA no quiso jugar en Madrid, con 50% de aforo para cada país. La AFA no quiso jugar a doble partido, el 27 en el Bernabéu y la vuelta en una ventana internacional antes de la Eurocopa y la Copa América de 2028. La AFA tampoco quiso jugar en Italia el 27 de marzo (la fecha original, en lugar de Doha era Roma, por ejemplo). Y la UEFA no quiso jugar el 31 de marzo –como contraofertó la AFA aduciendo temas de logística-, en Italia. ¿Conclusión? La Argentina a la deriva y España, al menos, con un encuentro ya confirmado, el 27, contra Serbia, y en pleno rastrillaje para un segundo ensayo (¿Egipto?). En cualquier caso, se contrapone la acción de uno y la pose del otro.
La UEFA explicó: “Con la firme determinación de salvar este importante encuentro, y a pesar de las comprensibles dificultades que supone reubicar un partido de tal importancia con tan poca antelación, la UEFA exploró otras alternativas viables, pero todas ellas resultaron finalmente inaceptables para la Asociación del Fútbol Argentino (AFA)”. La Conmebol respondió: “Lamentablemente, la UEFA comunicó que la realización del partido el día 31 -solo cuatro días más tarde de la propuesta original- no era posible, quedando cancelada la Finalissima”. Demasiado tufillo a caprichos.
Con trasfondos financieros, claro, porque tampoco hay que perder de vista el principio: la Argentina juega por dinero. Desde Europa detallaron que la federación española aceptó reducir sus match revenues, sus ganancias, mientras que la AFA exigía el pago íntegro como si se disputara el encuentro en Qatar. Imposible de sostener. El traslado al Benabéu –o a cualquier sede europea- achicaba los márgenes de ingresos por sponsorship y entradas y en el Viejo Continente sostienen que la voluntad de la AFA por encontrar una solución se fueron apagando frente a esta realidad. Por eso hablan de boicot. No hay pruebas, sí, antecedentes de voracidad económica desde la AFA. A la luz está el listado de amistosos exclusivamente por dinero que acordó la selección en 2023, 2024 y 2025.
Esta de finales de marzo no es una ‘ventana FIFA’ cualquiera, es el último corte que disponen los entrenadores antes de anunciar su nómina definitiva para la Copa del Mundo. Es la instancia final de Lionel Scaloni para ver, probar, ensayar, exigir y despejar dudas. Porque las tiene, lógicamente, porque los 26 nombres no están resueltos. Esa oportunidad se le esfuma y desde ahora sus deliberaciones y sentencias serán en el pizarrón y ya ya no en el campo.
El mundo, claro, no pierde el tiempo. Mientras, Brasil jugará contra Francia el 26 de marzo y frente a Croacia el 31. Colombia contra los mismos rivales, naturalmente invirtiendo el orden. Uruguay tendrá por delante a Inglaterra y a Argelia, primer adversario de la Argentina en el Mundial. Paraguay se probará contra Grecia y Marruecos, en una interesante búsqueda. ¿Ecuador? Su doble fecha será ante Marruecos y Países Bajos, es decir, un escenario de elite.
Todos ejemplos de agendas importantes, con dos juegos trascendentes. Porque si el conflicto armado no hubiese interrumpido el plan, incluso bajo condiciones ideales, detrás de España la Argentina tenía previsto otro cruce menor, con Qatar. Pero ahora directamente no hay nada, porque los encuentros de principios de junio ante México y Honduras, ya en los Estados Unidos y con el plantel definitivo, se cayeron y aun no se comunicó ninguna reposición.
¿Qué sucederá desde aquí? Todos serán manotazos desde la AFA. Inmerecidos para un campeón mundial. Antes que traer a los jugadores para una convivencia en Ezeiza, como se comenzó a especular, en todo caso, mejor resultaría hacerla en Europa y evitarse el viaje y el descontento de los clubes. ¿Y ahora jugar un amistoso de ‘despedida’ en alguna cancha argentina aparecería como un gesto de empatía con el público? Nunca un campeón del mundo argentino le dio tanto la espalda a sus hinchas, de los que la AFA apenas se acordó con dos raquíticos juegos ante Panamá y Curazao –marzo de 2023-, porque siempre los postergó detrás de apetencias económicas. Nada tiene sentido. Porque nada tiene sentido cuando se abandona la prioridad: cuidar en serio a la selección. /Yahoo Noticias /La Nación











